Sobre mí

¿Tu peque tiene dificultades y no sabes cómo puedes ayudarle?

No te preocupes más, ¡estás en el sitio adecuado!

Me dedico en cuerpo y alma a detectar y trabajar las dificultades del lenguaje, del desarrollo y del aprendizaje en niños y adolescentes.

Te cuento un poquito más sobre mí y mi formación…

Soy  Beatriz Maya Rufo (¡aunque prefiero ser solo Bea!)

Logopeda, maestra especialista en Pedagogía Terapéutica y directora de CREE 

Todo comenzó en el año 2005, cuando llegó el momento de elegir mi futuro profesional. Hasta entonces, había llevado a cabo diferentes voluntariados dirigidos hacia el mundo de la educación y de la discapacidad, y sabía que mi vida tenía que girar en torno a estos ámbitos.

Dejándome llevar por mi vocación, por lo que siempre me ha gustado, decidí que la Diplomatura en Magisterio, y más concretamente la especialidad de Pedagogía Terapéutica (Educación Especial), se ajustaba a lo que estaba buscando.

Fue entonces cuando, al introducirme de manera más profesional en este mundo, descubrí mi pasión hacia la comunicación, el lenguaje, el habla… Me pareció tan fascinante que decidí continuar mi formación con el Grado en Logopedia, en la UCM (Madrid). Actualmente, estoy colegiada en el Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid – Núm. Col.: 28/0035 (sí, tenía tantas ganas de que tuviéramos un Colegio propio que fui la número 35 de todo Madrid… jejeje)

Al terminar los cuatro años del Grado, opté por culminar mi formación realizando el Máster en Intervención Logopédica, también en la UCM. El objetivo fue, además de una mayor especialización en la Logopedia, dejar una puerta abierta a la posibilidad de realizar un futuro Doctorado. De momento, veo muy lejana esta opción (por todos los proyectos que tengo entre manos) pero oye, ahí queda la posibilidad… ¡quién sabe!

A nivel laboral, los primeros seis años de profesión he trabajado en dos Centros de Atención Temprana de la Comunidad de Madrid, en los que he tenido la posibilidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos y desarrollar las habilidades necesarias para llevar a cabo las funciones de estimuladora y logopeda.

Pero… ese no era mi lugar

Creo en un modelo de atención a los peques y sus familias muy diferente al que estaba llevando a cabo hasta ese momento:

  • Creo en un espacio de atención y cuidado a las personas, en el que tu hijo y todos los miembros de vuestra familia tengáis vuestro lugar y vuestro momento.
  • Creo que un acompañamiento emocional real es la base que garantiza (si no en su totalidad, muy en gran medida) el éxito de la intervención.
  • Creo en otras formas de aprendizaje diferentes a las tradicionales, en las que los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje tengan cabida. Un niño solo necesita que le proporcionemos las herramientas necesarias para afrontar estos aprendizajes de manera autónoma.
  • Creo que una atención personalizada y totalmente individualizada es fundamental a la hora de ofrecer un servicio de calidad. Siempre. Pero más aún cuando se trata de algo tan importante como es el desarrollo de un niño.

Y de todas estas creencias (y como su propio nombre indica), nace:

CREE

Centro de Rehabilitación y Educación Especializada

Ha sido (y seguirá siendo) un camino duro el que he recorrido para llegar hasta aquí: el resultado de la combinación de mucho trabajo, esfuerzo y constancia junto con la ilusión, las ganas y el cariño que siento hacia mi profesión, creo que son los ingredientes imprescindibles para que todo esto tenga sentido.

A día de hoy, puedo decir que este sueño se ha cumplido: a nivel presencial, cuento con un equipazo de profesionales maravillosas que hacen posible que esta filosofía llegue a muchas más familias en Madrid y, a nivel online, las redes sociales me permiten llegar a vuestras casas, en cualquier rincón del mundo, y la simple idea de pensar que puedo estar contribuyendo a que el desarrollo de un niño sea mejor, hacen que todo el trabajo y el esfuerzo que supone este campo, merezca la pena.

Y si quieres conocerme un poquito mejor, a nivel más personal…

Te cuento que he crecido en un pueblo de la Comunidad de Madrid, El Álamo, en el que guardo los mejores recuerdos de mi vida. Desde hace unos años vivo en Madrid, pero he de reconocerte que siempre que puedo me escapo a desconectar y respirar aire del de verdad 🙂

Me encanta pasar tiempo con mi familia. Aunque suene utópico, quien me conoce de verdad, sabe que hago lo posible por crear un plan familiar: comer con mi padre, pasar la tarde con mi madre o tomar unas cañitas con mi hermana suelen ser los más habituales, pero además cuento con una tropa de tíos y primos que siempre están ahí. Van mucho más allá del título que, por sangre, se nos asigna. En mi caso sé que, más que hermana y primos, son los mejores amigos que podré tener nunca.

Luis, mi pareja, ocupa un lugar fundamental en mi vida: es familia, es amigo, es compañero de vida. Con él, disfruto de las pequeñas y de las grandes cosas (tanto de una conversación en el sofá como de unas soñadas vacaciones), y lo bueno se convierte en muy bueno y lo malo parece menos malo si lo vivo a su lado. La verdad, no me imagino un futuro sin él.

Me gusta pasar tiempo conmigo, escuchar a mi cuerpo (aunque no siempre lo consiga) y cuidar mucho mi salud mental.

Creo que hay 2 rasgos en mi personalidad, que me definen especialmente:

Soy intensa por naturaleza

Por suerte o por desgracia, vivo todo demasiado. Digo por suerte o por desgracia porque esto me lleva a vivir muy buenos y muy malos momentos a partes iguales, y todavía no he sido capaz de descubrir si tiene mayor carga positiva o negativa.

Vivo todo de una forma tan apasionada (para que te hagas una idea, me emociono aún con la película de sobremesa más mala de la historia) que, dependiendo del contexto, me hace disfrutar mucho de la vida o me lleva a decepciones o frustraciones innecesarias.

Así que estoy trabajando en ello, para así quedarme con la parte que más me gusta de esta intensidad y minimizar todo lo posible la que menos.

Soy disfrutona de pequeños placeres

Un café en una terraza al sol, un paseo por Madrid Río, leer un buen libro (si ya coincide con nueva obra de Albert Espinosa, mejor que mejor) o comer rico, están entre mis caprichos y mis momentos de felicidad.

Los planes con amigos son esos momentos que siempre necesito para tomar aire y así poder seguir respirando. Ellos son vida, son desconexión y son parte de lo que soy.

Nunca he sido de pertenecer a grandes grupos, pero tengo la inmensa suerte de saber que, las personas que están a mi alrededor, son aquellas con las que puedo contar en cualquier momento. Sea lo que sea lo que pase. Y lo mismo en dirección contraria.

 

Además, desde hace unos meses, he podido conocer la plena felicidad abriendo y explorando una parcelita de la vida que desconocía por completo (nunca antes había tenido mascota), siendo mamá perruna de Cherry. Ella ha completado mi vida.

La historia de su nombre la dejo para otro momento pero, por favor, no penséis que simplemente se llama “Cereza”… la cosa va un poquito más allá, para nosotros tiene un significado especial 😛

En definitiva, me considero una persona sencilla con una vida muy normal, afortunada por poder dedicarla cada día a lo que más me gusta, de poder compartirla con las personas que más quiero y de poder vivirla con la intensidad que me caracteriza.